(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, enferma de cáncer, pertenece a movimiento seglar)
Jesús nos habla este domingo de cómo si seguimos lo que Él nos ha ido enseñando y teniendo una vida coherente, en donde la fe y la vida caminen juntas, al pasar de esta vida terrenal a la vida eterna, disfrutaremos de Él en plenitud.
En mi vida espiritual me he sentido fortalecida después de mi enfermedad, pues yo pensaba hasta ese momento que después de haber tenidos tragos duros que pasar y haberlos superado, nada ya me podía hacer dudar. Pero una vez más Jesús me sacó de mi error, esta noticia de mi enfermedad me dejo tambaleándome física y espiritualmente, pero como he hecho siempre, recurrí con más fuerza a la oración meditando las palabras de Jesús que dejaban huella en mi alma. Esto unido a la Eucaristía y la comunión me dieron una vez más fuerzas para ponerme en sus manos y que Él decidiera.
Todo esto me sacó de la confusión que tenía. Ahora pienso que cuando Él me llame a su lado, su inmensa misericordia no tendrá en cuenta mis dudas sino me tendrá una estancia en donde poder estar gozando de su presencia.