DESDE LA PASCUA DEL ENFERMO

(mujer, casada, con dos hijos, trabaja, enferma de cáncer, pertenece a movimiento seglar)

Jesús nos quiere mostrar que después de su resurrección no subió al cielo para quedarse allí y olvidarse de todos nosotros, al contrario sigue a nuestro lado en nuestra vida diaria, estemos donde estemos, las 24 horas del día, los 365 días del año.
Durante mi enfermedad he comprobado lo duro que es cuando un medico te dice lo que tienes (cuando tú te creías muy sana), lo que te va a pasar a partir de ahora, cómo va a cambiar totalmente tu vida y te haces preguntas como los discípulos de Emaús.
En mi caso me planteaba ¿por qué me pasa esto ahora? pero enseguida piensas y tú solo te respondes y ¿por qué no a mi?. Creo que todo lo que en esta vida nos ocurre, para Dios tiene sentido aunque nosotros no lo entendamos.
A la luz de este evangelio me ha dado cuenta de que al igual de los que se dirigían a Emaús, en mi caso al hospital, Jesús estaba a mi lado, sentado junto a mí en el sillón con mis sueros y solo así era todo mas fácil. Además cuando mi salud lo permitía asistía a las eucaristías y desde ese momento en que comulgaba me sentía totalmente reconfortada.


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