DESDE LA MANIFESTACIÓN DE LA FE EN LA VIDA PÚBLICA

(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, miembro de la Junta de Gobierno de una de  las procesiones de Semana Santa)

Morir para nacer. A veces es necesario…, nos dice Jesús con el ejemplo del grano de trigo. Si no morimos tal como somos, difícilmente renaceremos como algo nuevo. Eso nos plantea a los cristianos un reto importante: mejorar. Mejorar en el acercamiento a Dios. En ser mejores personas. En ser mejores creyentes. En ser mejores con respecto al mundo que nos rodea. Más espirituales. Más solidarios. Más comprensivos. Renaciendo en la fe.., que es volver a nacer en ella. Dejando defectos por el camino. Mejorando a cada paso. Aunque cueste y sea doloroso. Aunque nos asalten dudas y temores.
Muchas veces se me han planteado dudas acerca de que si mi actividad y compromiso cofrade como testimonio público de fe callejera, era el mejor camino para mejorar como cristiano. Y sigo teniendo dudas, a pesar de que la comencé desde la más tierna infancia hasta cumplir ahora más de 50 años como nazareno de vela. Pero aún sigo en ello, convencido de que me hace mejor cristiano. Poder participar como hermano en mi estación de penitencia anual, me da fuerzas para seguir en el camino de la fe. Me renueva y me da bríos para seguir proclamando con ello…, la palabra del Salvador del Mundo.  


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