DESDE LA LA SOCIO-ECONOMÍA

(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

Este pasaje maravilloso del evangelio nos muestra la forma de poder seguir a Jesús. Dejando que camine a nuestro lado, escuchándole y compartiendo la mesa con Él. Es todo un programa de vida que se me antoja que debemos trasladarlo a nuestro trato con los hermanos, especialmente los más desconsolados y empobrecidos. Caminar con ellos, escucharles y compartiendo con ellos sus vidas.
¡Cuántas veces y en cuántas ONG´s y asociaciones tratamos a nuestros “beneficiarios” como si tuviésemos la solución a sus problemas, en vez de compartir con ellos su camino, escucharles y apoyarles en sus luchas!. Creo que es imprescindible trabajar desde la humildad, compartiendo tiempo y vida (¡Quédate con nosotros! decían los discípulos de Emaús!). Y así evitar la misma idea que a ellos les impidió reconocerlo inicialmente: esperaban a un Mesías triunfador-salvador, que instituyese su reinado desde el poder, como nosotros creemos a veces que somos los salvadores de otros por tener más poder (dinero, posición social, etc).
Finalmente, estos discípulos nos enseñan que sólo cuando se comparte mesa (con todo lo que esto significaba para los judíos) se reconoce a las personas, incluso, reconocemos la acción salvífica de Dios en nuestras vidas.
Le pido a Dios que en nuestros encuentros con Jesús a través del trato con nuestros hermanos, de la lectura de su Palabra, de la oración y de la celebración de la Eucaristía, nos arda el corazón” para que todo sea nuevo en Él.


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