(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
El pan que nos da es carne para la vida del mundo. Es lo que hizo con su vida y lo que dejó plasmado en la Eucaristía: darnos del alimento que nos llena profundamente y nos libera de los sinsentidos, vacíos, insatisfacciones y de los dioses del poder, la comodidad, el consumo… Cuando comemos su carne y bebemos su sangre nos da la oportunidad de hacernos uno con Él y vivir por Él, de vivir como Jesús lo hizo. Nos propone vivir de otra forma, vivir donándonos.
En un mundo cada vez más roto por el hambre, las injusticias y las desigualdades abismales y crecientes y donde los poderosos exprimen a países y poblaciones enteras, Jesús nos invita de nuevo a ser pan para otros, a vivir dándonos por completo, a romper la lógica de la dominación por la del servicio, a sustituir la lógica de la acumulación por la de la fraternidad, a cambiar la lógica del individualismo y la competitividad por la del amor y la colaboración.