(matrimonio con tres hijos, cuarto en camino, pertenecientes a un grupo de matrimonios parroquial)
Evangelio sincero el este Domingo, muy “duro” quizás para unos. El Señor no se anda con medias verdades. Dice claramente lo que hay, y lo que hay no es otra cosa que el ser del Señor. Sí, no hay otro camino. Y si algo te impide ser de Cristo, aléjalo de ti, apártalo, pues más vale entrar en el Reino de Dios con lo poco que tenemos, que poseer mucho para hundirnos en el reino de las tinieblas.
¿Qué nos dice a nosotros como familia?. Desde mi humilde entender, el Señor me dice que la familia- unidad fundamental de la sociedad- debe ser coherente con su fe. No debe haber medias tintas en la educación cristiana que impartimos a nuestros hijos, por exigente que esta sea. Nunca dijo Jesús que el cumplimiento del Evangelio no fuera exigente, claro que no. Pero también nos dice que para hacer ese camino no estamos solos. Él nos acompaña pero nos advierte que hay peligros y que solo hay una forma de salvarlos, que no es otra que cortando el problema de raíz. No dejemos que nuestros hijos prueben todo para que conozcan por ellos mismos lo que es cada cosa.
No nos dejemos engañar por el mundo, estemos en él pero sin perder de vista a Cristo. No escandalicemos a nuestros pequeños, a nuestros hijos.
Que el Señor os guarde y os bendiga.