(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)
En el evangelio de esta semana, el Señor nos invita a tener un corazón agradecido, a no olvidar nunca todo el bien que nos hace. ¡Cuántas veces le gritamos como estos diez leprosos, que nos ayude y nos sane, que tenga compasión de nosotros y nos ayude! y siempre nos escucha; no podemos olvidar jamás que es Él y sólo Él el que nos da la fuerza para poder seguir hacia delante y poder ponernos al servicio de los demás que nos necesitan.
A mí en particular me ayuda para que cuando vuelva a mi trabajo en el hospital y vea el dolor y el sufrimiento de los enfermos, me vea reflejada en ellos y pueda trasmitirles que con el Señor todo se puede, y que de mis labios sólo salga la bendición.