DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)

El evangelio de este domingo nos da la clave para solucionar los problemas que vivimos en este mundo: El amor.
Nuestra condición humana egoísta, vanidosa, envidiosa…. nos dificulta una y otra vez el ejercicio de amar. Desde que nacemos recibimos el amor de nuestros padres gratuitamente, pero incluso ellos, acrecientan este sentimiento a medida que crecemos, sólo por el mero hecho de sentirse correspondidos. Realmente necesitamos que nos quieran para poder querer o tal vez para querer más.
Es posible que algunos les cueste querer a Dios porque todavía no son conscientes del inmenso amor que el derrocha con nosotros cada día. Si cada uno de nosotros nos detuviéramos y pensáramos en las manifestaciones diarias del amor de Dios, no sería mucho más fácil imitarle. Dios nos manifiesta su amor constantemente, con nuestra familia, amigos, en el trabajo y también en nuestros `problemas, contrariedades, desengaños,en la enfermedad. Nos ayuda a ser optimistas y a confiar en El.
Si todos nosotros manifestáramos nuestro amor a los demás diariamente, ¿no se acabarían los problemas de éste nuestro mundo?


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