(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)
Resulta increíble que después de 2000 años siga sorprendiéndonos este gran misterio de la resurrección de Jesús. Para los cristianos éste es nuestro gran misterio del amor. No muchas personas son capaces de dar su vida por los demás del modo que lo hizo Jesús por todos nosotros.
Cuando vemos todas las celebraciones de la Semana Santa a lo largo de nuestra geografía, yo me pregunto si todas esas personas que participan de ellas son conscientes de lo que representa. A veces pienso que no somos merecedores de ese amor de Dios, cuando somos responsables de tanta desigualdad, y tanta injusticia social en nuestro propio entorno. La única solución efectiva es actuar desde la propia individualidad y transmitir a tu alrededor ese mensaje de AMOR incondicional a todos los que te rodean. Que nuestras obras hablen por nosotros.