DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)

Este 5º domingo de cuaresma la lectura del evangelio me hace sentir una persona mezquina, culpable, pecadora………
Por una parte podemos compararnos con la mujer adúltera porque con toda seguridad más de una vez a lo largo del día cometemos alguna falta: egoísmo, envidia, vanidad, resentimientos : “No pienso hablar más con menganita hasta que ella no me llame. Es una engreída y piensa que los demás debemos estar a su disposición y comodidad”.
Podemos también compararnos con los fariseos: Qué injusticias debemos soportar en nuestro día a día, pero ¿De quién es la culpa? del gobierno, de las autoridades competentes, del vecino. ¡Siempre de los otros! ¿Qué hacemos habitualmente cuando estamos ante una situación comprometida? ¿Qué hacemos ante un problema de un vecino, o de un transeúnte de la calle? … Escabullirnos de la forma más discreta posible, eso si, culparemos del altercado a quien se nos ponga por delante y además lo airearemos todo lo posible.
Por otra parte , ahora reflexiono… ¿Cuántas veces he adoptado la actitud de Jesús?
No me queda más remedio que admitir que muy pocas, poquísimas, si es que en realidad ha habido alguna. Esta es la razón por la que el evangelio de hoy me hace sentir mezquina.
Por eso hoy quiero invitarme a mi misma, y a todo el que lea estas palabras, a que intentemos liberarnos y llevemos a cabo alguna acción de la que realmente nos sintamos orgullosos y nos haga sentir partícipes de esa misericordia de Jesús. Que podamos reconocer con nuestros actos a ese Jesús que nos hace libres.


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