(mujer casada, dos hijas, de baja laboral, padece cáncer)
¡Qué feliz te sientes cuando das una sorpresa a alguien cercano a tí! ¡Qué incertidumbre cuando tienes que hacer un regalo a alguien que quieres! ¡Qué alegría sientes cuando haces algo bueno por los demás! No es comparable con el mejor regalo, noticia o sorpresa que te hagan a tí. Y es que efectivamente es más reconfortante, más halagador servir a los que te rodean, hacerlos felices. Sin embargo algunas veces somos un tanto presuntuosos, como Santiago y Juan, y nos consideramos merecedores de ciertos privilegios sólo por estar al lado de alguien importante. Jesús nos presenta en este evangelio una cura de humildad, y nos aconseja que vivamos por y para los demás, porque sólo así lograremos nuestra mejor recompensa: SER FELICES.