(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
Ante este evangelio, hemos de sentirnos afortunados porque somos capaces de reconocernos elegidos de Dios. No es que debamos ser vanidosos o engreídos, ni tampoco sentirnos superiores a los demás pues toda la humanidad es la elegida de Dios.Sin embargo si debemos alegrarnos aquellos que nos sentimos agraciados con la Fe, porque es la mejor forma de sentirle cerca.
Nuestra responsabilidad consiste en dar fruto y un fruto que dure, por eso qué mejor lección que dar a nuestros hijos,_aquellos que somos padres_ que la de nuestra vida.
En estos días yo pido al Padre en nombre de Jesús que me deje vivir para seguir amando a los demás.