DESDE LA ENFERMEDAD

(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)

Jesús resucitado es Paz, Amor y Perdón.
Experimentamos paz, tranquilidad, porque lo mismo que Él ha vencido a la muerte, así nosotros también aceptaremos que la muerte es el principio de su gloria, y que no hemos de temerla. Es verdad que nuestra condición humana se ata a este mundo material y a todos los lazos creados en esta vida; pero aquellos que en su momento nos emocionamos con sus palabras más humanas_”Dios mio Dios mio porque me has abandonado”_ sentimos ahora la Paz del resucitado y todo su apoyo. En efecto, nunca nos abandona.
Jesús resucitado es Amor. Lleva visible las señales de su sufrimiento, sus manos sus pies, su costado. Nuestro sufrimiento, aceptando la voluntad del Padre, tendrá también una recompensa; y saber llevar nuestras desdichas es proyectar amor a los que nos rodean.
El perdón llega también con el resucitado. Con su muerte hemos sido perdonados y además confía en nosotros para que convenzamos al mundo de que el perdón entre nosotros es la clave para ser portadores de vida.
A lo largo de nuestra vida somos muchas veces Tomás. No creemos que Jesús pueda ser el timón de nuestra existencia. Queremos verlo, tocarlo. Queremos que se abaje a nuestra condición humana. Nuestra Fe tropieza, cae. Nos revelamos contra el proyecto que ha preparado para nosotros. Sólo aquellos que seamos capaces de levantarnos una y otra vez, lograremos una Fe sólida. ¡ Señor mio y Dios mío!


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