(mujer,casada,con dos hijas, de baja laboral, enferma de cáncer)
No hay mujer más digna de admiración que María. María encarna mejor que nadie la Esperanza de lo que vendrá. Ella acepta con toda humildad las palabras del Angel y nos conmueve con su fe ciega en el Padre..
¡Qué dificil nos resulta, tantas veces, aceptar la voluntad del Padre! Siempre que no coincide con nuestros deseos. Nos rebelamos contra el mundo, contra lo que nos rodea. Todo nos parece injusto. Nos sentimos infelices, desprotegidos,sin razones para seguir viviendo. En esos momentos me paro y pienso : ¡Quién mejor que el padre sabe lo que le conviene a sus hijos! Y es entonces cuando respiro esa paz interior que me relaja, vuelvo a sonreir a la vida. Y es entonces cuando compruebo la felicidad que sintió María aceptando la voluntad del Padre. Es entonces cuando resuenan en mi interior las palabras de María : “Hágase en mí según tu voluntad”.