(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)
Muchas veces tengo la sensación de que me falta algo, que no estoy llena, siempre buscando con qué llenar ese vacío, como si nada me saciara, y no me doy cuenta que lo único que sacia y llena la vida por completo es el encuentro con Jesucristo, como le pasó a la samaritana.
Tener ese encuentro con Él, descubrir que nada ni nadie puede llenar ese vacío que a veces siento.
Es verdad que en el sufrimiento te das cuenta como sólo el Señor es el que sacia tus momentos de soledad, de angustia, de temores, de miedos, etc…comer del alimento que es su palabara día a día.
Hace poco que me ha incorporado al trabajo despues de más de una año de baja, y lo único que me ha sostenido en todo este tiempo y me sostiene es saber, degustar el alimento que es la Palabra de Dios, y poder transmitir a los demás, a los enfermos en mi trabajo y en mi entorno, la experiencia que tengo.
Y así poder decirle que sólo el Señor es el que SALVA, como termina esta palabra.