(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
En el camino de la vida nadie se salva de las dificultades que todo recorrido conlleva. Si nos entrenamos y nos equipamos adecuadamente, los obstáculos pueden servirnos como escalones para llegar a algo mejor. Al pasar por las cruces, ellas mismas nos ayudan a seguir andando. Sin fe, sin entender el sentido de perder la vida por el Evangelio, todo lo anterior nos resulta arduo y penoso. ¿Cómo mostramos a nuestros hijos nuestros problemas? ¿Nos ven afrontarlos con serenidad cuando llegan? ¿Con paciencia cuando no tienen solución? ¿Con la sabiduría del Evangelio cuando intentamos resolverlos? Los niños llevan a la práctica lo que viven.