DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

¿Qué haríamos sin el Espíritu Santo? Sabemos que solos no podemos. En la tarea de educar tenemos fracasos, y más hoy en día con tantos patrones educativos diferentes. Si aprendemos a levantarnos, a sacar de lo malo, escalones para crecer, de la falta de recursos, creatividad, si no nos da pereza volver a empezar, ahí tenemos al Espíritu alentándonos. Hay días en que lo notas especialmente. Parece que el día va a salir torcido y en cualquier curva reflexionas y está Él. Es bueno enseñar a los niños a pedirlo: “Padre, en nombre de Jesús envíanos tu Espíritu”. Alguien cercano que nos da su fuerza, que reparte sus dones aunque muchas veces sólo reconozcamos sus frutos de amor, alegría, paz, fe…


Publicado

en

por

Etiquetas: