(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
“Si alguno quiere servirme…” Jesús nos invita, no nos impone. Nos dice con claridad que hemos de morir desde dentro para revivir y dar fruto. Se acaba la Cuaresma. Donde primero tenemos que haber visto que Jesús nos quiere a cada uno es en casa. Reñir, pero con amor. Perdonar, pero sin rencor y sin recordar metiendo el dedo en la herida. Rezar, compartiendo nuestra vida. Ayudando, sin decir qué bueno soy. Dialogando, escuchando al otro. Llevar nuestras cruces de cada día, con alegría y paz porque Él nos sostiene. Consolar, desde Su Luz. Dando, aunque parezca que ya no podemos dar más. Algún día lo hemos conseguido y nos hemos ido con una sonrisa a dormir ¿por qué no seguir intentándolo?