(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Comenzaron dos meses largos de verano para nuestros hijos. A veces los llenamos de actividades en vacaciones por necesidad; para tenerlos entretenidos; para que no molesten; para tener alguna hora libre… Entre el inglés, los deportes o cumpleaños de compañeros, los llenamos de obligaciones sociales que los asfixian y dejan la vida familiar en un lugar secundario.
El Evangelio es claro: tenemos que desapegarnos de las comodidades, de sólo tener buenas intenciones, de obligaciones sociales, de estar buscando siempre excusas para el Reino de Dios.
Actividades para los niños, sí, en su justa medida. Debemos hacer un esfuerzo por organizar nuestro tiempo libre y disfrutar en familia de los días largos, la tarde que tengamos libre, un paseo, una excursión, recoger hojas, caracoles, conchas, las noches estrelladas. La naturaleza muestra Dios a los niños y a nosotros nos da un buen repaso. Feliz verano… con los niños.
El Evangelio es claro: tenemos que desapegarnos de las comodidades, de sólo tener buenas intenciones, de obligaciones sociales, de estar buscando siempre excusas para el Reino de Dios.
Actividades para los niños, sí, en su justa medida. Debemos hacer un esfuerzo por organizar nuestro tiempo libre y disfrutar en familia de los días largos, la tarde que tengamos libre, un paseo, una excursión, recoger hojas, caracoles, conchas, las noches estrelladas. La naturaleza muestra Dios a los niños y a nosotros nos da un buen repaso. Feliz verano… con los niños.