(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Todos buscamos. Buscamos sosiego, serenidad, aparcamiento, tiempo, que nos quieran más, un puesto de trabajo, reconocimiento, ocio. Cada uno tiene su propia búsqueda. Buscamos todos los días y dedicamos muchas horas para ello. También buscamos a Jesús. A veces le dedicamos todo nuestro empeño, y otras le dedicamos las sobras o incluso nos olvidamos de Él. La búsqueda de Jesús debería implicar toda nuestra existencia para poder ir hacia Él, ver y quedarnos con Él. Nuestra labor con respecto a nuestros hijos es ser testigos de Jesús para ellos. ¿Vivimos para llevarlos a Él? ¿Nuestra vida les plantea ser seguidores de Jesús? ¿Somos ejemplo en nuestra forma de educarlos, teniendo un equilibrio entre comprensión y exigencia?