(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Es el propio Dios quien nos presenta a su Hijo cuando es bautizado en el Jordán. Es una legitimación realizada desde lo más alto que le reconoce como aquél a quien se debe escuchar.
Jesús ha estado presente en la vida de los niños en estas fechas entrañables. Primero con su nacimiento, que lo hemos evocado con distintas manifestaciones, como haciendo el Portal de Belén en casa o cantando villancicos por las calles con Sembradores de Estrellas, implicándolos en las campañas de Cáritas o celebrando la Nochebuena y la Navidad en la familia extensa, y para acabar estas Fiestas, con la venida de los Reyes Magos, en la que, al margen del materialismo, se nos recuerda que Jesús, incluso siendo niño, es el auténtico Rey al que podemos adorar sin temor de ser defraudados. Claro que es un trabajo difícil el nuestro, como educadores, de separar el grano de la paja: enseñarles que lo importante es el amor de Dios, y no lo que hayamos recibido y gastado. El mejor presente es el que nos hace Dios al darnos a Jesús. “Tú eres mi hijo amado, mi predilecto”. Nos lo demuestra en su bautismo, con toda su importancia: Es el comienzo de su vida pública.