DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Como padres enseguida vamos intuyendo las habilidades y asperezas de nuestros hijos. Mientras uno tiene más destreza manual y es un creativo, otro tiene habilidades electrónicas, otro capacidad de asombrarse y hacer preguntas, otra es responsable, otro resuelve conflictos con cierta agilidad; en ciertos momentos pueden ser gruñones, vagos, desorganizados,…y sacarte de quicio. Tendemos a fomentar aquello en lo que más destacan (lógico, ¿no?) pero seguro que tienen dones que obtenemos con sacacorchos -más valiosos que los anteriores- y por el contrario, durezas que limar para que no se enquisten. No es fácil. Nosotros mismos hemos de luchar para poder crecer como personas continuamente, en medio de las ocupaciones. Con amor, con comprensión, con exigencia, con perdón, con optimismo, se consigue. Pero hay que estar dispuesto a intentarlo todos los días, y -si es necesario- empezar muchas veces y retomar la tarea.


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