(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Jesús, con esta parábola del señor que contrata jornaleros para su viña, a nosotros nos transmite las ideas de gratuidad, servicio e igualdad en el amor.
En relación a la gratuidad, la vida es un regalo, tengamos lo que tengamos y sea cual sea nuestra situación. Intentamos que nuestros hijos valoren y disfruten con lo que tienen o les ha tocado vivir. Hace poco uno de ellos nos preguntó que por qué el Ratoncito Pérez a un compañero de clase le dejó tal juguete y a él una moneda… en casos como ese tratamos de que vean siempre la botella medio llena, no medio vacía.
En cuanto al servicio, nos esforzamos en hacerles sensibles a las necesidades de los demás, poniéndose en el lugar del otro. ¡Qué distintas se ven las cosas cuando hay varias perspectivas!
Y con respecto a la igualdad, aunque cada hijo es como es, todos son nuestro ojito derecho. Ellos ven que las muestras de cariño no se escatiman en casa, independientemente de cómo se porte cada uno.