(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
En esta época del año de exámenes finales y de última etapa del curso, los niños sueñan con las vacaciones: “¿cuántos días faltan? ¿Iremos a la playa? Tengo ganas de levantarme sin despertador”. Saben que este esfuerzo final de estudios tendrá su recompensa en pocos días.
Nosotros tenemos nuestro estímulo todos los días. Jesús se ha compadecido de nosotros y nos convoca en su nombre y por nuestro nombre a anunciar que el Reino de Dios está cerca. Desde la gratuidad con la que cada uno ha recibido sus dones y cualidades, tenemos la responsabilidad de revertirlo en los demás sin esperar compensación ni reconocimiento público. Nuestros hijos, desde pequeños se pueden ir entrenando, cuando echan una mano al compañero que necesita una explicación o ellos la reciben, cuando comparten una salida al campo, cuando entre toda la clase becan a un niño para que pueda seguir estudiando, cuando aunque los demás dejen la catequesis ellos sigan en ella porque saben que es para crecer…