DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Jesús nos conoce. La contrapartida, el que nosotros tenemos que conocerle, es tarea nuestra.
Así como cuando son pequeños nuestros hijos parecen pollitos detrás de una gallina clueca, a medida que van creciendo les vamos enseñando a usar una serie de herramientas para caminar por la vida: confianza (cuando se paran en un semáforo), autonomía (cuando aprenden a vestirse solos o vienen solos del colegio), autoestima (al resolver un problema)… Envuelto en esos valores está Jesús.
A los niños hay que hablarles de Jesús, en Jesús y con Jesús, para que aprendan que es nuestro pastor, para que reconozcan su voz y escuchen palabras de vida eterna.

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