DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Desde la curiosidad inicial de Zaqueo, pasando por la tolerancia plena y profunda de Jesús y terminando por la alegría y felicidad de Zaqueo al convertirse, hay todo un itinerario enriquecedor.
¿Qué niño no es curioso? Los porqués de todos los días, buscar en el diccionario, hojear una enciclopedia, observar los renacuajos y ranas en una charca. La curiosidad sana les lleva al aprendizaje y es bueno fomentarla.
La tolerancia de Jesús, el aceptarnos como somos sabiendo que todos tenemos virtudes y defectos, viendo las diferencias como algo positivo, beneficioso, que nos enriquece. Ese “fondo” todos deberíamos sacarlo a relucir. Aquí sí que debemos los padres ser verdaderos ejemplos, que de los demás sólo salgan flores de nuestra boca.
La alegría y la felicidad de estar con Jesús. Cada uno tiene su propia vivencia interior con las experiencias de fe vividas, pero si vamos enseñando a ver el lado positivo de las cosas, nuestros hijos serán más optimistas, más felices, y querrán hacer felices a los demás.


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