DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

En casa, con los niños, hay dos palabras mágicas: por favor y gracias. Cuando son pequeños, uno les va enseñando. Tanto es así que uno de ellos al pedir un día agua nos sorprendió,” -¿cómo es la palabra mágica, por…? –por si acaso?”.
La gratitud les sale espontáneamente en un abrazo, una sonrisa, una mirada. Pero si que es bueno que se vayan dando cuenta en ser agradecidos cuando un profesor les dedica tiempo para enseñarles; cuando juegan juntos; cuando vamos de paseo y descubrimos cosas: una planta, un insecto, una nube rara; cuando amanece otro día y abrimos los ojos. Estar contentos y saber agradecer a Jesús el habernos dado la fe, intentando portarse bien y dando gracias en la oración de la noche.


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