(Matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
Hoy queremos resaltar las figuras, por supuesto nada principales, de “esos cuatro” que en mitad del gentío llevaban la camilla del paralítico hasta que hicieron posible el encuentro directo con Jesús, porque es quizás en ellos, en su ejemplo y labor incansable, donde nos podamos situar como padres.
Bien sabemos que es tan solo el encuentro personal con Jesucristo el que nos sana y transforma, pero qué reto tan bonito facilitar a nuestros hijos ese momento…llevarles su “camilla”, apartar las tejas de su camino, abrir boquetes por donde pueda colarse la buena nueva, ser capaces de que entre tanta multitud y tanto barullo, que distrae, descubran a Jesús, se dejen mirar y oigan su llamada sanadora…y todo esto, por supuesto, sin ser “actores principales”.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
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