(Matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)
Tras la lectura del evangelio de San Marcos, nos hemos preguntado cómo podemos, con nuestros hijos, preparar el Camino al Señor e ir allanando senderos para recibir, con un corazón limpio, al Mesías nuestro Salvador. En definitiva, se trata de intentar ser consciente del tiempo que recorremos, de lograr mantener nuestra atención y la de nuestros hijos para que la llegada de la Navidad no nos sorprenda o solo tengamos noticia de ella por los anuncios de la televisión.
Se nos ocurre animaros a preparar una corona de Adviento y que cada domingo, al encender una vela, cada miembro de la familia haga un pequeño “compromiso”, un propósito de enmienda que nos ayude a mejorar y a crecer, como pudiera ser charlar menos en clase, ser más obediente, compartir con los hermanos, ser mas pacientes (los padres)…y así, con la cuarta vela encendida, poder recapacitar sobre lo “mejorado” y dar gracias al Señor por este tiempo de Adviento que tan provechoso nos puede ser para celebrar, con mayúsculas, la NAVIDAD.
Se nos ocurre animaros a preparar una corona de Adviento y que cada domingo, al encender una vela, cada miembro de la familia haga un pequeño “compromiso”, un propósito de enmienda que nos ayude a mejorar y a crecer, como pudiera ser charlar menos en clase, ser más obediente, compartir con los hermanos, ser mas pacientes (los padres)…y así, con la cuarta vela encendida, poder recapacitar sobre lo “mejorado” y dar gracias al Señor por este tiempo de Adviento que tan provechoso nos puede ser para celebrar, con mayúsculas, la NAVIDAD.