DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)

El rico Epulón disponía de todos los bienes materiales que su dinero era capaz de proporcionarle. Sus preocupaciones, sin embargo, no parecían tener otro horizonte que su propia persona. Comenzaban y terminaban en él mismo, incapaz de reparar siquiera en la presencia de quien, a escasos metros de él, yacía sin nada que llevarse a la boca. Frente a esa actitud egoísta, carente en definitiva de amor, se alza la voz de Jesús y su compromiso con el prójimo que más necesita, con el prójimo que no cuenta. ¿Cómo podemos transmitir esta enseñanza a nuestros hijos si vivimos en una sociedad donde tan sólo “vale” el que tiene, ya sea fama, dinero, poder, “brillo”…? Pues precisamente tomando como ejemplo, modelo y referente a Jesús, procurando – nosotros los padres los primeros – vivir de forma acorde a su mensaje, inculcando a nuestros hijos que el “ser” importa más que el “tener”, enseñándoles a mirar con el corazón al compañero, al amigo, al prójimo, sin detenerse en lo material, y siendo capaces de transmitirles que nuestras “riquezas”, las que sean, sólo encuentran sentido y justificación cuando están ordenadas al bien común y puestas a disposición de quien nos necesita.


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