DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

No sé si alguna vez se han parado a hacer relajación con sus hijos. Sentarnos en un lugar tranquilo y con todos los aparatos desconectados, ponernos en una postura cómoda, las manos sobre las rodillas, la espalda recta, los ojos cerrados, escuchar nuestra respiración y nuestro corazón. Parece que estamos más receptivos a lo que aflora de nuestro interior y nuestro ser más hondo nos comienza a hablar. Es una experiencia que ellos piden repetir porque les tranquiliza y les hace sentir bien. Seguramente María se sentía así escuchando las enseñanzas a los pies de Jesús. Podríamos proponernos hacer un hueco en el fin de semana o en las vacaciones para ir a un lugar a los pies de Jesús, como una capilla tranquila, un lugar especial del monte o del campo, una playa a primera hora de la mañana o última hora de la tarde. El estar llenos de actividades, compromisos y obligaciones siempre lo tendremos, pero escoger la parte mejor, sentarnos y escuchar al Señor lo tenemos que buscar y propiciar.


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