(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Normalmente estamos a gusto con Jesús, es nuestro maestro, pero ¡qué difícil nos resulta seguirle! ¡Cuánto nos cuesta echar la mano al arado y no mirar atrás! Nuestras cosas, la familia, el trabajo, nuestros caprichos, suelen tener preferencia. Esta semana ha terminado el colegio. Con nuestros hijos sí que hemos mirado hacia atrás para hacer un balance de las cosas positivas del mismo. Nos gustó mucho cómo destacaban la alegría de los compañeros, el ejemplo vivencial de un determinado profesor, los momentos de exámenes que les exigen un esfuerzo, las salidas culturales. Nos hizo mucha gracia que les diera pena que ya se hubiera terminado el curso (suponemos porque el colegio es su segunda casa).Los niños han sido nuestro ejemplo una vez más, en paralelo: tenemos alegría cuando compartimos el Evangelio, ¡qué mejor ejemplo que Jesús!, si superamos nuestras cruces vemos con creces que el esfuerzo merece la pena, y si salimos de nosotros mismos ¡ya estamos comenzando a seguir al Maestro!