DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

¡Cuánto amor debemos poner en nuestra vida! No nos es fácil perdonar. Cuando creemos que tenemos razón, ¿quién se baja del burro para perdonar? Nos cuesta mucho. Y nos suele costar más si es algún miembro de nuestra familia: cónyuge, hijos, padres,… Sin embargo, sentimos una gran alegría en nuestro interior cuando vivimos el perdón hacia el prójimo y hacia nosotros mismos. Los hijos aprenden de los mayores. Cuando perdonan y se sienten perdonados. Porque nos toca, en nuestro camino de cada día, estar en los dos bandos, como fariseos y como pecadores. Entrenémonos en el amor, en el perdón, acercándonos en familia al sacramento de la reconciliación que tanto bien nos hace cuando lo recibimos.


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