(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
En nuestra vida solemos actuar de mediadores. Algunas veces, sin quererlo, haciendo mal al prójimo. Queremos creer que más veces somos mediadores haciendo el bien. Cuando mediamos para que se restablezca el diálogo entre familiares, para que el ambiente en que trabajamos no esté tan tenso, incluso para que alguien se acerque al sacramento de la reconciliación después de varios años, como nos ha pasado esta semana. Dios Padre nos pone en medio para actuar, para colaborar, para hacer llegar su Espíritu, para comprender todo el amor que nos regala a través de Jesús. Esto lo pueden ir aprendiendo y practicando nuestros hijos dando un abrazo en medio de una discusión entre hermanos, traduciendo cuando las conversaciones entre los compañeros de colegio se malinterpretan, comprendiendo la discapacidad de su hermano y aceptando la riqueza que conlleva, visitando al vecino que les resulta gruñón y descubriendo después que es un gran contador de historias… También termina mayo, un mes especial para la Virgen María la “mediadora” por excelencia entre nosotros y Dios. Quizás podamos dedicarle un ratito este fin de semana y darle gracias y también pedirle, con su ejemplo, que nos enseñe a ser mediadores del amor de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.