(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
¿Cuántas veces en el corre y acelera de todos los días somos hasta agrios con nuestro hijos? “¡Recoge tu cuarto! ¿Ya hiciste la tarea? ¡Cómete el potaje! ¡Date prisa que llegamos tarde al colegio! ¿Todavía estás así?” Jesús siempre nos está bendiciendo. Entre otras cosas siempre está diciendo cosas buenas de nosotros. Quizás en casa también debamos cambiar el chip y cuidar nuestras conversaciones. Puede ser una buena forma de ser testigos del Resucitado haciendo lo que él hace: bendecir. Es frenar en nuestro cansancio y ser amables (aunque algunas veces nos saquen de quicio). “¡Te va a gustar cuando tengas el cuarto recogido! En cuanto termines la tarea jugamos un rato los dos. ¡Qué organizado has sido! Me gusta lo amable que eres con los compañeros. Qué detalle has tenido. Me gusta tu optimismo o tu curiosidad hacia lo que vivimos.” Tenemos la suerte de que siempre podemos volver a empezar, y más con la fuerza y los dones del E. S.