(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
La semana que viene muchos de nuestros hijos iniciarán el curso escolar. Algunos por primera vez. En ocasiones, en nuestro deseo de ser mejores padres, nos comparamos con sus profesores. Bien pensamos que somos o hacemos las cosas con más acierto que ellos, bien dejamos que ellos tomen todas las decisiones. Si nos guiamos por lo que nos enseña Jesús “el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido” y que hagamos las cosas sin pensar en que nos van a devolver lo bien que lo hacemos, quizás lo que puede resultar más conveniente y lógico es que padres y enseñantes nos coordinemos y nos apoyemos mutuamente. Asistir a las reuniones del colegio, hablar con los tutores desde un principio para aunar criterios y dialogar si hay algo que solventar nos evitaría algún dolor de cabeza y nos enriquecería a progenitores y maestros (qué bonita palabra).