DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Algunas veces nos comportamos y podemos ser como Zacarías, que espera en su casa y acoge. Otras como Isabel, que descubre y disfruta la alegría del Evangelio. Puede que seamos también como María, que aunque necesitase en ese momento que le atendieran a ella, se pone en camino a servir, llevando en nuestro interior la fe y la dicha. También podemos ser como niños que van creciendo y alimentándose en el interior para poder nacer con fuerza. Se termina el tiempo de adviento. Quizás para nacer, para acoger, para llevar paz, alegría, necesitamos reconciliarnos con Dios y con los hermanos, reconciliarnos con nosotros mismos. Busquemos esta semana un ratito de serenidad con los niños para pedir perdón y renacer en Navidad.


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