DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)

Uno de nuestros hijos estuvo varios días enfermo sin ir al colegio. Al llegar al mismo le sorprendieron varios compañeros que corrieron hacia él y lo abrazaron. Nos lo contó entre intimidado y contento. ¿Te gustó? –le preguntamos- pues claro, ¡mucho! Ahora ya sabes, haz tú lo mismo. A veces, para sanar, para volver al camino, sólo son necesarios pequeños gestos: una sonrisa, una palabra amable, un abrazo, escuchar en la prisa de cada día. Cuando tú dedicas tiempo al otro, se da cuenta que es importante y crece. Sabemos que si le pedimos a Jesús, Él nos responderá ¿Qué quieres que haga por ti? Cada uno tiene sus cegueras. De unas nos damos cuenta y otras las ven los demás. Que Él que es la LUZ, nos de la capacidad de ver y actuar en nuestros corazones.


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