DESDE LA ECONOMÍA

(mujer,casada, con cuatro hijos, trabaja en asesoría económica, pertenece a comunidad cristiana)

Nuestras vidas como seglares no se desarrollan dentro de una burbuja, estamos inmersos en una sociedad en la que uno de los valores que más prevalecen, es el poder, el tener, el sentirnos seguros materialmente: un coche, una buena casa, un trabajo prestigioso, una familia modélica . No dudamos en hipotecarnos, en pedir préstamos; en fin, trabajamos en lo que la sociedad proclama como “prosperar”. Nos sentimos fuertes, soberbios, como el hijo pródigo que pide la fortuna de su padre y se aleja de su corazón porque se cree autosuficiente y poderoso. Afortunadamente aterrizamos: la misericordia de Dios la siento en mi corazón como infinita, se compadece de mis debilidades y me busca si me he desviado en el camino, como esa oveja descarriada.


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