(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Jesús nos dice que todos somos pecadores, para recordarnos que debemos convertirnos y dar frutos. Dios nos ha cuidado y cultivado con mimo durante muchos años (cuida de la higuera varios años) y parece que nos resistimos a dar fruto. Sin embargo, nos da siempre otra oportunidad. En las finanzas actuales cada vez está más presente la usura ¿nos hemos fijado en esos anuncios de crédito fácil, que apuestan por un consumo compulsivo sin preguntarse en el mañana y que tiene intereses cercanos al 30 %?. Es pura y dura usura, detrás de las cuales están muchos bancos conocidos. Es aprovecharse del que está ahogado, y se ahoga aún más en el consumo que se vende como felicidad.”He oído la opresión de mi pueblo y voy a bajar a liberarlos” dice Dios en la primera lectura: Dios viene a liberarnos de la opresión de un este sistema económico que ahoga a muchos y que propone que nos ahoguemos en el consumo. Y para ello necesita que demos fruto.