DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA

(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

“Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Tan claro como el agua: hay que dar, gastar la vida por los demás como Jesús. Para plasmarlo en economía, tendríamos que rescatar la función original de la economia: satisfacer las necesidades básicas de todos. Esto significa que la función de las empresas no es ganar dinero, sino prestar un servicio a la sociedad y para ello deben ser rentables (=ganar dinero). Por tanto la rentabilidad no es el objetivo de cualquier actividad económica, es sólo el medio para conseguir una sociedad donde todas las necesidades (no los caprichos) están cubiertas y todos aportamos mediante nuestro trabajo a ese bien común. Por eso es una aberración echar trabajadores a la calle (Delfi) para que una empresa sea todavia más rentable (en eso consiste la diabólica competitividad, en ganar más que antes y más que el otro). La rentabilidad de una empresa deber ser social, y sólo debe tener rentabilidad monetaria para seguir sirviendo a la sociedad. Apoyar a las empresas que buscan rentabilidad social (www.economiasolidaria.com) como objetivo principal es una forma radical de amarnos unos a otros.

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