(mujer,casada, con cuatro hijos, trabaja en asesoría económica, pertenece a comunidad cristiana)
La crisis económica comienza a dejarse sentir en nuestros alrededores más próximos, hay temores de no poder pagar las cuotas de la hipoteca, una recesión en el consumo diario superfluo que provoca inestabilidades emocionales a las personas con las que convivimos. Nuestras vidas las teníamos montadas sobre los esquemas de este mundo (de los fariseos y de Pilato) y no del que está por venir. Nos cuesta trabajo comprender el reinado que no es de este mundo.
Basta con leer y reflexionar la pasión de Cristo, para comprender que su entrega la debemos recompensar empezando por construir el reino en nuestra ciudad, en nuestro barrio, en nuestro trabajo, con solidaridad, con consumo responsable y sin lavarnos las manos como Pilato;
implicándonos en la caridad y solidaridad del prójimo y en familia.