(mujer,casada, con cuatro hijos, trabaja en asesoría económica, pertenece a comunidad cristiana)
Bien es sabido que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita… Inculcamos en nuestras familias, a nuestros hijos, la austeridad en el consumo irresponsable, evitar los caprichos, a no destrozar inútilmente los objetos que utilizamos, a reciclar, nos fijamos en tal o cuál marca tachada de no contribuir en defender los derechos fundamentales del hombre y de explotación en sus producciones Dentro de la sociedad en que vivimos, estamos inclinando a nuestros hijos a unas formas de vida que desde fuera de nuestro entorno pudieran verse como una forma de sacrificarlos de lo bueno que tiene la sociedad moderna de consumo. Nada más lejos de la realidad. Debemos hacerles comprender que esta es una forma de contribuir al proyecto de Jesús de creación de un mundo más humano, más respetuoso y más solidario.