(mujer,casada, con cuatro hijos, trabaja en asesoría económica, pertenece a comunidad cristiana)
Es muy difícil asumir que nuestro paso por la tierra es transitorio y fugaz. Nos quita el sueño el desequilibrio económico familiar: gastos colegiales crecientes, comidas, ropas, plazos de compra del coche, la hipoteca….trabajamos duro por un bienestar terrenal que oculta nuestra verdadera misión que es la de servir y ser fiel a Dios, y colaborar en el mensaje de Cristo. Nunca debemos confiar en nuestras propias fuerzas sino en las que Dios y el espíritu nos da. Debemos tener Fe en que Dios proveerá, cuando lo considere necesario. Muchas veces nos puede parecer que caemos hacia el vacío, pero al final encontraremos las redes de protección de Dios.