DESDE LA ANCIANIDAD

(matrimonio,trabajan en residencia de ancianos, pertenecen a comunidad cristiana)

Nuestro centro está lleno de personas que entregaron su vida al trabajo para que nosotros vivamos esta bonanza, personas que esperaban que al llegar a viejos entendiéramos su esfuerzo y los recompensáramos con amor. Sin embargo, lo que hacemos es juzgarlos y marginarlos porque ya no producen. ¿Quién nos da ese derecho?. Si Dios no nos juzga y nos quiere seamos como seamos, ¿Por qué no somos nosotros capaces de sembrar también amor sin pedir nada a cambio?


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