DESDE EL TRABAJO 11-03-2007

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Cuando dedicas tiempo y esfuerzo en algo, esperas que los frutos sean buenos, abundantes y casi siempre rápidos. Y cuando no es así no nos sienta bien, nos da coraje. Esto lo podemos ver en nuestro trabajo claramente, ¡cuántas veces nos hemos enfadado porque no hemos obtenido los frutos esperados después de tanto esfuerzo! Por eso podemos entender bien la actitud del dueño de la higuera, después de tanto esfuerzo cuidando la higuera y nada de fruto.
Pero también es verdad que muchas veces no le dedicamos tanto tiempo y esfuerzo como le hace falta a la higuera para dar frutos, no tenemos paciencia.
Lo mismo puede ocurrir con un compañero de trabajo que no nos responda como esperamos y no tenemos paciencia, o conmigo mismo que no aproveche los cuidados que recibo, la paciencia de mis compañeros, jefes, familia,… para dar frutos.
En cualquier caso el dueño ha dado un año más, hay que aprovecharlo para cambiar la actitud y dar frutos y abonar la vida de los demás para ayudarles a dar fruto.

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