DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Que Dios sea nuestro Padre, nos mande a su Hijo y cuando muere por nosotros nos envíe al Espíritu Santo es realmente un misterio: la Santísima Trinidad, algo que no consigo comprender, algo que se escapa a mi razón, pero sí es algo que puedo sentir.
Necesito un Padre que me cuide, que me proteja. Hay momentos en el trabajo, como en la vida, en que nos toca sufrir, bien por circunstancias laborales bien por circunstancias personales que “invadan” la vida laboral. Somos débiles y en esos momentos difíciles necesito del Dios Padre.
En otros momentos toca luchar, o superarse, o hacer las cosas de acuerdo a lo que pienso aunque cueste. En esos momentos necesito tener presente a Jesús, que fue un hombre como yo.
Hay otras circunstancias en que debo tener presente al Espíritu Santo, y es sobre todo a la hora de tomar decisiones, pero reconozco que le tengo poco en cuenta.

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