DESDE EL TRABAJO

(hombre, casado, dos hijas, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Tentaciones tenemos todos los días y por todos sitios. Me he puesto a pensar cuáles han podido ser algunas de las tentaciones que he tenido en el trabajo y las primeras que se me han ocurrido han sido dos básicas: remolonear y trabajar en exceso. En mi trabajo han sido tentaciones constantes.
En la primera he caído una y otra vez, siempre que por un motivo u otro acababa perdiendo el tiempo de mi trabajo en tonterías; traté de mejorar mil veces y otras tantas caí.
La segunda se dio sobretodo cuando por exceso de trabajo quitaba tiempo que era para el comité de empresa; cuando entré a formar parte del comité de empresa le puse ganas y aprovechaba el tiempo legal que la empresa me daba para estos menesteres pero conforme pasaron los meses me relajé, el trabajo me absorbió y dejé de lado el comité de empresa.
Algo en común que tienen las tentaciones es que nos vencen cuando bajamos la guardia, cuando el mundo nos agobia, cuando dejamos de escuchar a Dios. Este evangelio nos invita a volver a escucharle.


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