(matrimonio, ambos empleados de empresa, con dos hijas; pertenecen a comunidad cristiana)
El desierto es un lugar duro, igual que la situación económica que estamos empezando a vivir. Cuando el trabajo sobra, todos los compañeros somos amigos, pero cuando escasea somos tentados, preferimos nuestra seguridad a ser justos y pensar en los compañeros. En estos últimos días he escuchado comentarios de trabajadores que transmiten todo lo contrario, comentarios llenos de solidaridad y generosidad, comentarios del tipo “prefiero que me bajen el sueldo a que echen a algún trabajador de mi empresa”.
Que Dios esté con todos los trabajadores que se encuentren en una situación difícil.