DESDE EL TRABAJO

(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)

Menos mal que Juan nos recuerda que no debemos perder el tiempo en juzgar. Es en lo que caemos habitualmente, juzgar al compañero de trabajo, por lo que sea, juzgar al que no hace bien las cosas, juzgar al comité de empresa porque no nos arregla los problemas, juzgar a los que critican al comité porque no valoran el trabajo que se hace. Incluso juzgarnos a nosotros mismos. El caso es que raro es que juzguemos para conseguir ser mejores, para construir, suele ser para destruir o para dejar de trabajar o esforzarnos.
En el Evangelio nos recuerdan que más que perder el tiempo juzgando debemos ganarlo salvando. Salvando al compañero de trabajo que se encuentra mal, que está en un apuro, etc. El otro día mi mujer me puso un ejemplo de esto. A una compañera de trabajo le dieron una mala noticia, un familiar había muerto. Entonces entre los compañeros suplieron su trabajo, como si lo tuvieran ensayado, y aunque hubo quien criticó a esta compañera, los demás le enviaron con sus actos un mensaje salvador.


Publicado

en

por

Etiquetas: